Durante los meses más fríos, elaire acondicionadose convierte en el principal recurso para templar los hogares que carecen de sistemas tradicionales de calefacción. No obstante, el uso incorrecto de estos dispositivos se refleja rápidamente en un incremento del costo del servicio eléctrico. Aunque existe la costumbre de encender el aparato y programarlo en 24°C o 25°C bajo la falsa creencia de obtener un calor más veloz, los especialistas advierten que este hábito representa un error común que eleva innecesariamente el gasto de energía.

El momento del día en que tenés que apagar la calefacción para ahorra hasta un 67% de energía, según un experto

Fuentes del sector energético y expertos de la marca de electrodomésticos Beko señalan que el rango ideal para equilibrar el confort y el ahorro se sitúa entre los 19°C y los 23°C. Superar este límite carece de beneficios reales para el bienestar del ambiente y acarrea consecuencias negativas, como el sobrecalentamiento de las habitaciones o la sequedad del aire. Asimismo, cada grado adicional incrementa el consumo de electricidad, lo cual repercute de forma directa y negativa en la factura mensual.

El secreto del flujo de aire en la temperatura nocturna

Uno de los factores clave en la climatización durante el invierno es la humedad del ambiente, explicaron desde Beko. Es esencial ventilar el aire con regularidad para garantizar una humedad adecuada en las estancias y permitir que el aire circule. En ese sentido, también pueden ser útiles los aparatos programables. 

La exigencia para el equipo no es la misma durante el día que a la hora de ir a dormir. Durante la noche, la temperatura recomendada en la habitación desciende notablemente, debiendo ajustarse entre los 15°C y 17°C. Según coinciden expertos en climatización, dormir en un entorno ligeramente más fresco no solo reduce el gasto energético de forma drástica, sino que también favorece un descanso mucho más saludable y reparador.

Por otro lado, la física juega un papel crucial en la eficiencia de la calefacción casera. Como el aire caliente tiende a ascender de forma natural, las salidas y los deflectores del aire acondicionado deben orientarse siempre hacia abajo. De esta manera, se logra una distribución homogénea del calor en toda la habitación, evitando que se acumule inútilmente en el techo y obligando al aparato a trabajar de más.

Funciones inteligentes y hábitos que alivian el bolsillo

Para optimizar el rendimiento, los dispositivos modernos incluyen herramientas clave como el modo “ECO”. Al activar esta función, el aparato regula automáticamente la potencia y el ritmo del compresor, manteniendo el ambiente agradable con el menor consumo posible y evitando picos de tensión innecesarios. Esto resulta ideal para las jornadas donde el equipo permanece encendido durante varias horas seguidas.

A estas funciones tecnológicas se deben sumar hábitos cotidianos esenciales. Mantener las puertas y ventanas bien cerradas para evitar la fuga de calor, limpiar los filtros periódicamente para que el sistema no se obstruya y programar el encendido inteligente según las rutinas del hogar son acciones simples que marcan la diferencia. Implementar estos pequeños cambios ayuda a cuidar el bolsillo sin pasar frío.